Testamentos e información básica sobre planificación de herencias

    Testamentos e información básica sobre planificación de herencias

    Por S. Caseria

    Hacer un testamento es el paso más básico en la planificación de herencias, sin importar el valor de tus bienes y la cuantía de tus propiedades.

    ¿Por qué hacer un testamento?

    1) Protección legal. ¿Quieres que un representante de la corte decida quién hereda tu dinero, tus joyas, posesiones materiales y propiedades? Tal vez no. Eso es lo que sucederá en un proceso llamado “validación testamentaria” si no tienes un testamento. Esto puede tomar mucho tiempo y tus herederos tendrían gastos de la corte y cargos legales más altos que si hubieras tenido un testamento.

    Aun con un testamento el proceso de validación, el cual da aprobación legal formal a la distribución de los activos de la persona fallecida, puede tomar mucho tiempo y ser costoso, especialmente si algún acreedor o heredero impugna el testamento o a su albacea. Pero al menos cuando hay un testamento, el proceso de aprobación puede por lo general moverse más rápido que si no lo hay.

    2) Asignar la tutela. Un testamento protege tu elección respecto a quién se queda a cargo de tus hijos y tus mascotas. Esta es una decisión tan personal que lo más probable es que quieras tomarla tú mismo y ponerla por escrito.

    3) Implicaciones de impuestos. Tal vez tengas más activos de los que crees, y de seguro quieres dejar a tus herederos la mayor cantidad posible. Puede haber impuestos por herencias e impuestos testamentarios, tanto a nivel federal como estatal. Es probable que un testamento ayude a tus herederos a evitar impuestos innecesarios sobre la herencia.

    4) Tranquilidad. Si piensas que las situaciones familiares pueden complicarse durante los días festivos o cuando hay rivalidades entre hermanos, imagínate si añades dinero y activos valiosos a la situación. Por lo menos con un testamento, existe la posibilidad de que tu patrimonio sea repartido con un mínimo de conflicto familiar.

    ¿Quién necesita un testamento?

    Cualquier persona se puede beneficiar de un testamento, sin importar sus activos. Si tienes activos bastante amplios o planes complejos para la distribución de tu patrimonio, tal vez quieras buscar ayuda profesional para hacer un testamento. Pero no todo el mundo necesita un testamento complejo o una planificación formal de herencias.

    Cualquier persona en su sano juicio puede crear un testamento con validez legal en su forma más básica. De hecho, en 26 estados se puede escribir a mano un testamento “holográfico”, o sea, un testamento con sólo tu firma. En el resto del país, las leyes estatales requieren que tú y dos testigos firmen y escriban la fecha en el documento. Tal vez también se requiera una certificación por notario, así que si decides hacerlo tú mismo, revisa los requisitos locales. Una vez que entiendas bien lo básico, existe una variedad de sitios web y servicios de software que pueden guiarte durante el proceso con un documento tipo plantilla.

    En el momento que termines de hacer tu testamento, guárdalo en un lugar seguro, pero no en una caja de seguridad. “Si lo guardas en una caja de seguridad, tal vez sea difícil para alguien que no sea el dueño de la caja tener acceso a ella”, afirmó en una entrevista Charles Nanavaty, contador público certificado en Connecticut. Aunque su firma Nanavaty, Nanavaty & Davenport LLC, trabaja con las implicaciones de impuestos de la planificación de herencias, él hace énfasis en las muchas situaciones logísticas básicas que hay que tener en cuenta, además de las leyes e imposición de impuestos. Nanavaty sugiere almacenar la copia original en una caja de seguridad a prueba de fuego en tu casa. Solo asegúrate de decirle a tu familia dónde se encuentra tu testamento.

    Si quieres ayuda profesional para crear tu testamento, busca un abogado en tu área que se especialice en planificación de herencias. Estos son algunos temas a considerar al contratar a alguien con conocimiento profundo sobre planificación de herencias:

    Establecer un fideicomiso: un fideicomiso es una entidad con autoridad legal para administrar tus activos y distribuirlos de acuerdo a tus deseos. El fideicomisario que tú nombres será el encargado de supervisar tu fideicomiso. Con un fideicomiso, puedes comenzar a distribuir tus bienes y al mismo tiempo ver a tus beneficiarios disfrutarlos. Un fideicomiso posiblemente pueda reducir el tamaño de tu herencia para propósitos de impuestos federales.

    Un testamento en vida: las decisiones al final de la vida se toman mejor antes de necesitarlas. Un testamento en vida es un tipo de directiva de atención médica que ordenará a tus doctores y seres queridos cómo manejar las decisiones médicas en caso de que tú quedes incapacitado para hacerlo.

    Impuestos: bajo la ley federal, puedes dejar a tu cónyuge una cantidad ilimitada libre de impuestos, pero hay límites para los otros beneficiarios. Para 2016, el límite es de $5.45 millones por individuo antes de que apliquen impuestos sobre la herencia. Además de la ley federal, cada estado tiene su propio límite (por ejemplo, el de Connecticut es $3.5 millones, mientras que el de Oregon es mucho más bajo, de $1 millón). Un profesional legal o de impuestos puede guiarte respecto a los requisitos de tu estado para ayudarte a minimizar tus cargas tributarias.

    Metas de distribución: si le vas a dar todas tus posesiones materiales a tu cónyuge, ese sería un testamento bastante directo. Pero ¿qué pasa si quisieras darle dinero a tu alma mater, donar alguna propiedad para crear un espacio abierto en tu ciudad natal, y luego dividir el saldo de tus activos entre 15 familiares y amigos? Un abogado puede asegurase de que tus deseos se lleven a cabo tal como quieres y sin ambigüedades.

    Designación de domicilio: si pasas parte del año en un estado y el resto en otro estado, o si te mudas con frecuencia, esos estados podrían cobrar impuestos sobre tus bienes. Un abogado puede ayudarte a establecer un domicilio legal, simplificando así tu distribución y reduciendo tus obligaciones de impuestos.

    Una vez que hayas creado tu testamento y lo hayas guardado en un lugar seguro, tal vez quieras revisarlo de vez en cuando. Nanavaty sugiere que “revises tu testamento cada dos o tres años, o siempre que cambien las circunstancias”. Estos eventos incluyen:

    • Divorcio
    • El nacimiento de un hijo
    • Que un hijo deje el hogar
    • Adquirir un activo grande (una casa para vacacionar, una obra de arte valiosa, el convertible que siempre has deseado, etc.)
    • Vender un activo grande
    • Un cambio en las leyes sobre impuestos

    Otra consideración respecto a la herencia:

    Por lo general se piensa en el seguro de vida como la manera de proporcionar lo necesario a quienes sobrevivan. Pero este puede ir más allá de las necesidades obvias del beneficiario, y puede ayudar a pagar impuestos futuros sobre la herencia y pagar las deudas del dueño de la póliza. Conoce cómo el papel del seguro de vida puede cambiar para adaptarse a las diferentes etapas de tu vida.

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