Matrimonio y finanzas: lista de cosas por hacer

    Matrimonio y finanzas: lista de cosas por hacer

    Por Shelly K. Schwartz

    Matrimonio generalmente significa romance, no finanzas, ¿verdad? Tal vez no. Después de todo, tú sabes que tu futuro cónyuge tiene una sonrisa que vale un millón, pero ¿se extenderá ese encanto a sus finanzas y a sus cuentas después del matrimonio?

    Las parejas que se van a casar generalmente están enfocadas en los preparativos de la boda, pero aquellas que quieran mantener la felicidad después de decir “sí quiero”, deberían también encontrar tiempo para tener una conversación sincera sobre cómo van a unir su dinero, señaló Jamie Hopkins, codirectora del programa de ingresos para la jubilación en el American College of Financial Services, un grupo educativo sin fines de lucro.

    “Sé directo y habla de tus expectativas desde el principio”, comentó en una entrevista, señalando que los contratiempos financieros son una causa común de desavenencias matrimoniales.

    De hecho, un estudio de 2013 de Kansas State University encontró que las parejas que discuten sobre dinero en los primeros años de su matrimonio, independientemente de sus ingresos, deudas o patrimonio, tienen más probabilidades de acabar en divorcio.

    Transparencia financiera total

    Hoy en día muchas parejas esperan más tiempo antes de casarse, lo cual significa que para cuando se casan han adquirido ya una disciplina financiera, varias cuentas de bancos y, a menudo, deudas. Ser transparente en este tema es clave, señaló Hopkins.

    Aproximadamente el 20 por ciento de las personas casadas ocultan decisiones financieras a sus cónyuges, dijo Hopkins, una forma de infidelidad financiera que puede debilitar la salud de la relación. “Cualquier secreto a lo largo del tiempo erosiona la confianza”, añadió.

    Las personas que van camino al altar deberían compartir con su pareja sus estados de cuenta de banco, saldos en sus cuentas de ahorro y de jubilación, propiedades inmobiliarias y cualquier deuda pendiente en préstamos de autos, préstamos de estudiante y de tarjetas de crédito. Deberían también revelar su sueldo, el cual afecta los impuestos familiares y el patrimonio.

    Si este no es el primer matrimonio de tu pareja, ¿debe algo por pensión alimenticia o manutención infantil? ¿Debe algo en impuestos o tiene algún juicio pendiente por el que los acreedores puedan embargarle el sueldo? Antes de casarte, averígualo.

    Puntaje de crédito

    También es importante que ambos miembros de la pareja compartan su puntaje de crédito.

    Ese número de tres dígitos, que se deriva de tu historial de pagos, tiene un gran impacto en tu capacidad para conseguir préstamos. Los prestamistas lo usan para determinar si las personas califican para algún préstamo, como una hipoteca o un préstamo para un auto, y qué intereses deben cobrar.

    Generalmente, un índice de 720 o más se considera bueno.

    Puedes solicitar tu informe de crédito de una de las tres principales agencias de información crediticia: Experian, Equifax y TransUnion.

    Al contrario de lo que mucha gente piensa, tus cuentas de banco y de crédito existentes no se combinan cuando te casas, pero cualquier actividad de crédito en una nueva deuda en la que la pareja incurra (préstamos hipotecarios y tarjetas de crédito conjuntas, por ejemplo) será compartida. Por lo tanto, si a ti se te olvida hacer algún pago, el informe de crédito de tu cónyuge se puede ver afectado.

    Y al contrario pasa lo mismo. Si uno de los miembros de la pareja tiene un informe de crédito pobre, se podría beneficiar de tener una cuenta compartida en un préstamo o por ser titular autorizado de una tarjeta de crédito con su pareja, que tiene mejor crédito. Simplemente asegúrate de hacer los pagos a tiempo y de mantener los gastos bajo control.

    Definir las metas

    Las parejas que deciden casarse deberían también hablar de sus prioridades financieras.

    Por ejemplo, tu pareja puede valorar más saldar las deudas o préstamos para estudiantes con altos intereses, mientras que tú le das más importancia a la compra de una casa.

    Tal vez tú quieras jubilarte temprano y quieres maximizar tus contribuciones a tu plan 401(k), mientras que tu pareja prefiere retrasar los ahorros a largo plazo para otro momento.

    Tu futuro cónyuge puede ser un filántropo y donar el 10 por ciento de su salario a la iglesia o a su organización caritativa preferida. Eso se tiene que contemplar también en el presupuesto familiar.

    Finalmente, si planean tener hijos en un futuro, ¿quieren financiar ustedes su educación universitaria o, por el contrario, creen que los hijos valorarán más el título si tienen que pagarlo ellos mismos? ¿Está tu pareja de acuerdo?

    Seguros

    Una vez que estén casados, tendrán que actualizar sus pólizas de seguros, y tal vez adquirir una cobertura diferente.

    Si los dos tienen un seguro de salud a través de sus respectivos empleadores, determinen quién de los dos tiene mejores beneficios. En algunos casos tiene más sentido mantener la cobertura por separado, ya que los empleadores podrían cobrar un recargo por cubrir a los cónyuges que tienen acceso a cobertura a través de su propio empleador.

    Por primera vez necesitarás un seguro de vida para asegurar que tu cónyuge estará cubierto en caso de que tú fallezcas de forma prematura, señaló Hopkins en una entrevista. El seguro de vida, que puede ser proporcionado por tu empleador, está diseñado para ayudar a reemplazar tu sueldo en caso de que fallezcas y así poder pagar las deudas, como una hipoteca o cubrir los costos universitarios de tus hijos, y permitir al cónyuge sobreviviente mantener su mismo estilo de vida.

    La cantidad que necesitas depende de tu sueldo, deudas y objetivos personales, pero muchos profesionales financieros recomiendan adquirir una cobertura con un valor de siete a 10 veces tu sueldo anual. (Calculadora de seguro de vida)

    El cónyuge que se quede en casa con los niños debe de tener también cobertura (aunque generalmente menor), ya que el que mantiene a la familia tendría que pagar por el cuidado de los niños si su cónyuge fallece.

    Y no hay que restarle importancia al seguro de ingresos por discapacidad, señaló Beth Walker, una planificadora financiera certificada para Wealth Consulting Group, con sede en Las Vegas.

    Esas pólizas proporcionan ingresos cuando estás muy enfermo o tienes alguna lesión que te impide trabajar y tener un sueldo. “Si tú eres quien mantiene la casa, debes asegurarte de tener ahorros que te ayuden a reemplazar tu cheque en caso de que no puedas trabajar”, dijo Walker en una entrevista, señalando, además, que las probabilidades de sufrir algún tipo de discapacidad son mucho mayores que las de una muerte prematura. “Las personas a veces no se dan cuenta de que su mayor activo es su capacidad de ganar un sueldo”. (Calculadora: ¿Cómo Afectaría a mis Finanzas una Discapacidad?)

    Actualiza tu testamento y tus beneficiarios

    Deberías también actualizar la planificación de tu herencia.

    Para empezar, necesitas un testamento, el cual resume tus deseos sobre cómo distribuir tus bienes cuando fallezcas.

    Es igualmente importante designar poderes notariales. Un poder notarial identifica a la persona que te gustaría que manejara tu dinero si no estás en posición de tomar decisiones por ti mismo debido a una enfermedad física o a un impedimento cognitivo. Generalmente, la persona designada es el cónyuge.

    De igual manera, un poder notarial médico es un documento que autoriza a una persona a tomar decisiones médicas en tu nombre en caso de quedar incapacitado.

    Por último, los recién casados deben actualizar los formularios de beneficiarios de cualquier póliza de seguros (vida, salud, auto y hogar), anualidades y cuentas de jubilación que tengan, incluyendo IRA y 401(k). Esto es un paso muy importante, ya que los formularios de beneficiarios prevalecen sobre lo que esté escrito en tu testamento.

    ¿Juntos o separados?

    Cuando hablen de su unión financiera, decidan juntos cómo quieren manejar sus futuras cuentas en el matrimonio.

    Si quieren juntar su dinero, por ejemplo, ¿quién se va a ocupar de las cuentas mensuales? No tiene por qué ser el mismo miembro de la pareja que se ocupa de las inversiones a largo plazo.

    Si, por el contrario, optan por mantener el dinero separado, tendrán que decidir cómo van a pagar las cuentas comunes, como el alquiler, la hipoteca o los gastos de servicios públicos del hogar: ¿a partes iguales o estableciendo un porcentaje de los ingresos?

    Algunas parejas también establecen una cantidad máxima, por ejemplo, $200, a partir de la cual cualquier gasto debe decidirse conjuntamente.

    La planificación financiera es única para cada pareja. Lo que funciona para ti puede no funcionar para tus amigos. En cualquier caso, la clave para que funcione es hablar con frecuencia, evitar los secretos y asegurarse de que tus ahorros netos sean suficientes para proteger a las personas que quieres.

    Close